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En dólares y centavos… secretos para que las finanzas no ahoguen tu matrimonio


Pastor José Abnel Betancourt

Contable


“Y serán una sola carne” (Gen. 2:24b). Este es el propósito de Dios para el matrimonio hasta que llega el dinero. En ocasiones, son esos zapatos tentadores que viste en la tienda o esa nueva herramienta que no puede faltar en tu caja, el motivo suficiente para que de un momento a otro estallen los conflictos financieros en el hogar. Otro elemento que abona a esta dificultad son los aumentos a nivel global en los costos de energía, alimentos y servicios, lo que nos hace sentir que nuestras finanzas se achican y nos ahogan. Las dificultades económicas en el matrimonio es una de las causales de divorcio. Así que no debemos tomar livianamente las discusiones que se generan cuando se trata de dólares y centavos. Como dice el Pastor Héctor Salcedo: “Las finanzas son un resultado de lo que somos en nuestro carácter. Nuestro manejo del dinero habla de lo que somos.”

Ante este panorama comparto a continuación áreas de oportunidad y recomendaciones para enfrentar los tiempos adversos que vivimos.


Uno de los errores más comunes que cometemos en el matrimonio es no practicar la unida financiera. En ocasiones limitamos el ser una sola carne a la unión sexual y perdemos los grandes beneficios que trae la unidad emocional, espiritual y financiera. Lo sé, cuando se trata de bienes nos llega el temor y las preocupaciones de lo que pueda pasar en el futuro. Ante esto, muchos matrimonios dividen sus finanzas generando un ambiente de desconfianza y una perspectiva individualista. Recientemente conversaba con un amigo que trabaja sus finanzas separadas y me comentaba lo difícil que se le hacía poder ahorrar y como no veía crecimiento en las finanzas del hogar. Mi consejo fue la unidad financiera. Para lograr esto, se debe tener una cuenta bancaria conjunta donde se depositen todos los ingresos y desde la misma distribuir todos los gastos de la familia. De esta manera ya no es mi dinero sino nuestro dinero. Las acciones dirigidas a la unidad financiera en el matrimonio nos proveen seguridad, nos posicionan mejor para enfrentar la crisis económica y nos da una perspectiva de complementariedad donde trabajamos por el bien común del hogar.

En consecuencia, necesitamos ser sinceros y poner todo sobre la mesa. La pobre planificación financiera nos puede llevar a tener grandes desafíos que ahogan el matrimonio. El antídoto para esto es desarrollar un presupuesto. Un presupuesto es una previsión, proyección o estimación de gastos. Como tal, es un plan de acción cuyo objetivo es cumplir una meta prefijada. Trabajar con un presupuesto nos va a permitir ver la realidad económica del hogar e identificar por donde se están escapando los dólares y centavos.

Para ello, uno de los integrantes del matrimonio debe elaborar de forma continua esta importante tarea. En las finanzas hay un principio que se conoce como las regla 50/30/20. Esto significa que debemos destinar el 50% a los gastos, el 30% gastos personales y el 20% al ahorro. Si al realizar tu presupuesto, tus deudas exceden el 50% y tus gastos personales el 30% y no te alcanza para ahorrar, necesitas realizar ajustes en tus finanzas. Una excelente estrategia para reducir deudas se conoce como el método bola de nieve. Este implica pagar la deuda más pequeña primero y luego utilizar ese dinero para pagar las más grandes. Así que todo comienza preparando una lista de todos los gastos, ordenarlos de menor a mayor y repetir el proceso. Pronto veras como logras disminuir la deuda y comienzas a tener control de tus finanzas.



Al mismo tiempo tenemos que trabajar el ahorro. Para esto es recomendable abrir una cuenta bancaria donde se deposite consistentemente el 20%. Es importante seleccionar el banco con mayor rendimiento para una mejor posibilidad de crecimiento del ahorro a largo plazo. Este dinero no se debe utilizar para caprichos y antojos, su propósito exclusivo es ahorrar, mínimo, 6 meses de los gastos mensuales. Alcanzar ese objetivo representa una herramienta de defensa ante una crisis o posible pérdida de empleo. Una vez tus finanzas se hallan estabilizado con la regla 50/30/20, necesitas tomar una actitud de ofensiva. ¿De qué estamos hablando? Se trata de poner el dinero a producir. Esto lo alcanzamos desarrollando un negocio o invirtiendo el dinero en herramientas financieras tales como bonos, acciones y hasta la compra de una segunda propiedad con el fin de alquilar y generar ingresos pasivos.

En definitiva, nunca es tarde para dar pasos en la dirección correcta cuando se trata de dólares y centavos. Como nos ilustra una frase atribuida a Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Así que toma lápiz y papel y comienza a trabajar en el futuro económico de tu familia.

 

Referencias


 


José Abnel Betancourt Rivera sirve como pastor titular desde el 2016 en la Iglesia de Cristo Misionera, sector Canejas en San Juan Puerto Rico. Posee un bachillerato en Administración de Empresa con una Concentración en Contabilidad. Es administrador de profesión y pastor de corazón. Se ha desempeñado como tesorero en proyectos de la organización conciliar a la que pertenece. Asimismo, ha fungido como especialista de planillas proveyendo servicios a familias e individuos. Está casado con Brendalis Pacheco y juntos lideran varios proyectos en la iglesia local pero más importante su proyecto de vida familiar.




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